1/9/14

Escapada a Cabo de Gata


Hoy es un  triste día para veraneantes, ¿puede haber algo más triste que un domingo y encima 31 de Agosto? Desde luego que no, estoy aquí sentada en el balcón escribiendo y viendo en la calle cómo la gente carga con las maletas y se va a su casa... con lo bien que se está en el mar!... En fin. Hoy os cuento el último viaje que hice y fue a Cabo de Gata, otro post veraniego cargadísimo de fotos, porque soy la loca de las fotos.

La escapada fue bastante improvisada y mi novio Mario y yo no teníamos a penas dinero para echarle gasolina al coche. El hotel CaboGata Garden, organizó un famtrip un fin de semana para conocer el hotel y promocionarlo y mi padre nos desvió la invitación. Hablaré de él en el próximo post. Además solo conocer hoteles es un rollo ¡¡Queremos emoSión!! y Mario y yo queríamos conocer aquellas tierras almerienses porque todo el mundo habla muy bien de aquello y quisimos comprobar lo way que era con nuestros propios ojos, por eso dijimos de llegar un día antes ¿reservando una noche más? no, no tenemos dinero para eso... ¿entonces? pues aquí comienza nuestra aventurilla por Cabo de Gata!

Salimos un día antes en coche con la gasolina justa justirri (recuerdo que no tenemos dinero, somos estudiantes, parados, pobres y a dos velas) Con la ruta bien marcada para no perdernos y derrochar el mínimo combustible y rumbo a Almería. Nuestro hotel CaboGata Garden está situado en El Toyo, a diez minutos en coche del centro de Almería, pero queríamos pasarnos un día antes por la playa de Las Negras ¿os suena? yo había escuchado mucho hablar de ella y además para bien. Llegando a Las Negras el paisaje era entre montañas desérticas y volcánicas. Ni un solo árbol por allí... y como nos perdimos (no fallamos nunca) llegamos a un pueblecito a preguntar cómo llegar al pueblo de Las Negras. Un pueblo de casas blancas, bajas y viejas, donde solo había árabes y mucho, mucho sol. Me recordó tanto a Túnez... bueno, por fin llegamos y alucinamos con el paisaje!!!




No sabíamos lo que nos íbamos a encontrar allí. Lo primero de todo fue un alucine por el paisaje, las montañas sobre el mar y el fuerte oleaje que había en la misma orilla de la playa. Lo segundo que nos encontramos fue el asqueroso, ASQUEROSO viento del Almería!!  Almería y mas concretamente en Cabo de Gata hace un viento del demonio! a pesar del sol que estaba cayendo.

El pueblo era muy tranquilo (tiene poco más de 300 habitantes y la mitad son alemanes jubilados) y el paisaje era precioso. Es tan... 'rústico' que aun es posible ver rebaños de ovejas por los campos y la playa está llena de barcos de los pescadores que por la noche aun salen a faenar.

Un pueblo muy muy tranquilo y bohemio. Pero de tan tranquilo y pequeño, con un paseo de una hora puedes verlo todo. (Nosotros no podíamos irnos porque llevábamos la gasolina justa para llegar al día siguiente al hotel). El día transcurrió con un largo paseo por el pueblo, sujetándonos en cada farola para no volarnos. Comimos unos bocatas refugiados del viento y dimos un paseo por una pequeña montaña con unas vistas chulísimas. Después encontramos una playa en una cala aislada del mundo y echamos un buen rato tomando el sol y refugiados del viento (Playa no apta para el baño: oleaje a medio metro de la orilla y suelo de piedras). También nos tomamos una cerveza (cara no, carísima) en un bar muy hippie, tiene gracia la cosa... Ya por último y atardeciendo nos dimos otro paseo por la orilla en dirección contraria y por la noche una cena ligera de bocatas y a dormir... en el coche jajaj.

Visitar el pueblo no está mal porque además de curioso es bonito, pero es taaaaan pequeño que no merece la pena pasar mucho tiempo allí, a no ser que vayas a hacer la ruta a la Cala San Pedro, que creo que es lo que realmente llama la atención a sus visitantes.






*Supongo que si alguien ha dormido alguna vez en el coche sabe lo que es, pero si no lo has hecho... no lo hagas!! Puede que pienses "no será para tanto"; Todo el mundo nos dijo que era una locura y que era terriblemente incómodo y pensamos: bah! blandengues, no será para tanto.... Pero lo fué... una de las peores noches que recuerdo! 




Por fin terminó esa horrible noche en el coche y amanecimos allí a poquísimos metros de la playa en medio de ese paisaje espectacular que fue lo mejor. Pero el día estaba oscuro y seguía el viento fuerte y oleaje. Nos pusimos de camino en busca del hotel en El Toyo y nos cruzamos con este mirador chuuuuulo chulo chulo! El mirador de la Amatista.

Pero antes de presentarnos en el hotel teníamos que cambiarnos de ropa (pijama) y asearnos un poco para que no pensaran "¿De donde vendrán estos? Ni que hubiesen dormido en el coche..." y necesitábamos el aseo de un bar. Llegamos a un bar del Toyo y fuimos a parar allí, al bar más cochino de todo Almería. Una vez mi madre me dio un consejo lógico y aplastante y es que cuando ves un bar lleno quiere decir que es bueno o limpio o lo que sea, pero cuando no hay ni Cristo más vale que corramos. Consejo que ni mi novio Mario ni yo seguimos en aquel momento. De esto que vas andando y se te pegan los pies al suelo, intentas despegar la taza de café de la barra, porque quieres irte a la terraza de fuera, del insoportable olor a rancio que había dentro, y la taza se queda pegada en la barra. Bueno, que todo sea por entrar al aseo y adecentarnos, pero para llegar a la puerta del aseo había que saltar unas botellas de butano mugrientas que había en medio del minipasillo para llegar. Curiosamente el baño era lo que mejor olía de todo el bar, y estaba relativamente limpio... aunque para mirarte al espejo tenías que mirarte por partes: primero un ojo, luego el otro... en fin.


POR FIN LLEGAMOS AL HOTEL! 
Y fuimos a comer (siiiiii!!), a un baño decente, nos echamos una siesta y por la tarde fuimos a una charla sobre los hoteles de la cadena Garden y una visita guiada por los dos hoteles de la zona que puedes ver aquí. La visita terminó por el paseo marítimo intentando no volarnos y casi a punto de llover y de vuelta al hotel a seguir descansando yujuu! Mirad como disfruto del calor, el sol y el buen tiempo ...





Después del desayuno nos esperaba un bus en la puerta del hotel para hacernos una pequeña ruta por Cabo de Gata. ¿A dónde nos llevaría? Chan Chan! sorpresa! Al mismo mirador en el que estuvimos Mario y yo el día anterior. El mirador de la Amatista, pero con un plus y es que hacía un día estupendo, nada de viento, nada de nubarrones y nada de frío, eso sí que daba gusto. Mirad a Mario que guapo ♥♥♥


Además también nos llevaron a un pueblo aun más pequeño y ¿típico, tradicional? que las Negras: La Isleta. Formado por tres calles como mucho, con un solo restaurante al lado del mar, pero el pueblo era preciooooso, tan tranquilo, tan poco turístico y masificado... en realidad tendría que ser un aburrimiento pasar el día allí de lo pequeño que era pero tenía una playa y una bahía preciosa. Me gustó tanto...


¿Os imagináis como tiene que ser una noche de verano paseando por aquí? Luego nos llevaron a la playa de Mónsul aunque en Cabo de Gata hay calas y playas parar hartarse. Si clicas aquí verás una lista de las mejores playas y rincones de Cabo de Gata. Los propios habitantes de allí dicen de haber descubierto alguna playa secreta y no haber sabido volver a la misma. La playa de Mónsul está en San José, un poco escondida y pasada la playa de los Genoveses. Se accede por un camino de tierra bastante largo pero merece la pena. Es una playa preciosa de arena fina y con el agua cristalina y bordeada por montañas oscuras y volcánicas. Pero solo estuvimos de pasada, lo bueno hubiera sido pasar el día allí; es una playa digna de un buen baño, una buena tumbada y un buen bocata. Por último y para terminar la ruta por Cabo de Gata fue la visita a la antigua mina de oro abandonada. Éstas fotos son en la playa de Mónsul con todo el grupo de agentes invitados:


Comimos en el hotel y por la tarde, después de una buena siesta, pudimos disfrutar de una sesión de spa: sauna, baño turco, jacuzzis... la mejor forma de relajarse y despedir el fin de semana. Después ya nos teníamos que despedir  porque tocaba volver, el viaje ya había terminado :( Odio el final de los viajes, me pongo depresiva! 

Como no queríamos llegar a nuestro pueblo hicimos una parada de despedida en el pueblo de San José. El pueblo también tiene su encanto: muchas tiendas, bares, restaurantes... típico pueblo costero de veraneantes mezclado con el aire virgen de Cabo de Gata, aunque San José es el pueblo mas 'grande' del parque natural. Y después de esa parada ya de verdad tocaba volver. Eran las nueve de la noche ya así que imaginad a qué hora llegamos a nuestras casas... y yo al día siguiente tenía que ir a la universidad!!!

Cabo de Gata no es el mejor sitio del mundo ni mucho menos, pero merece la pena visitarlo al menos una vez... por su peculiar paisaje y su riqueza natural. Si te gusta la naturaleza, las playas vírgenes de agua cristalina, los acantilados impresionantes, la tranquilidad, el silencio y el ambiente bohemio... esto roza el paraíso

Y ya, la semana que viene me voy una semana a Galicia!! ♥♥♥ me encanta! estoy deseando conocer Galicia así que todo lo que venga próximo....  pues ya sabéis! 100% gallego!

Mañana más y mejor!





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