1/2/15

Milán día 1: en busca de la Última Cena de Leonardo Da Vinci

¿Por dónde me quedé? Ya habíamos llegado a Milán y encontrado nuestro albergue. Por ahora Milán nos pareció una ciudad enorme, con mucho movimiento claro, pero no destacable por nada. Habría que esperar a verla mejor.
Pusimos rumbo en metro a Santa María delle Grazie para ver La última cena de Leonardo Da Vincci. Al salir de la estación la ciudad seguía siendo igual de 'normal'.


Una anotación: Ver la última cena cuesta por los 4 €, siempre que os cobren más os están estafando, como nos estafaron a Marina y a mi. También recuerdo que tenéis que reservar el pase dos meses antes y a una hora exacta por lo que no se qué página os podría recomendar porque la que usamos nosotras nos cobraron muuucho más. En la misma taquilla nos dijeron que solo costaba 4 € y ellos no nos podían devolver nada (lógicamente) porque la diferencia de precio es la comisión de la web. POR CIERTO PROHIBIDISIMO HACER ALGUNA FOTO! ¬¬

Galería Brera
Nos costó dar con la iglesia porque 'curiosamente' nadie sabía bien dónde estaba. ¿Nadie sabe donde está La última cena viviendo en Milán? No llego a entenderlo... jajaj. Nos recorrimos varias calles (menos mal que fuimos con tiempo) y la ciudad nos seguía pareciendo un tanto... ¿Simple? No destacaba en nada ni tenía ningún encanto. Era una gran ciudad más con su tráfico, sus calles, sus tiendas normales y sus edificios también muy sencillos. Dimos con la iglesia y entramos a ver La última cena con un grupo muy reducido de gente. Este mural de Leonardo Da Vincci está hecho con la técnica del fresco y lleva ahí desde el siglo XV, en pleno Renacimiento. El fresco impone bastante al entrar a la pequeña capilla porque es enorme. Mide 4 metros de alto por 8 de largo (imagínate) y está muy deteriorado porque nunca se llegó a respetar. Siempre se ha salvado de ser derribado sin embargo no se libró de ser usado como cuadra para los caballos del ejército de Napoleón; incluso la ermita ha sufrido inundaciones. Durante 15 minutos que te dejan para observar la obra y otra que hay en el lado contrario, con el silencio de la capilla y su tamaño casi colosal, el fresco te absorbe y te hace viajar en el tiempo.

Al terminar de ver aquello por fin llegó el momento de ver el centro de Milán!! Tomamos el metro hasta la Piazza del Duomo, escaleras arriba y... aparecimos en plena plaza! con el enorme e impresionante duomo ante nosotras... LA PIEL DE GALLINA!

Galería Vittorio Emanuele

Las últimas horas de luz estuvimos disfrutando de la plaza, de la maravilla del duomo, de los palomos, gente para allá y para acá y después nos dimos un paseo por la Galería Vittorio Emanuele. Para los millonarios pasear por estas galerías será como para los mortales ir de compras a Zara o H&M. En esta galería está la élite de la alta costura: Louis Vuitton, Dolce&Gabana, Dior, Gucci... y nosotras. También hay cantidad de terrazas súper monas (y supongo que caras, al igual que su entorno) que si hubiese tenido 50 € para gastar me hubiese pedido un plato de pasta 'a la milanesa' que no tengo ni idea de que es, pero estaba en todas las cartas.

Happy hour italiano

Para terminar el día fuimos a un bar alejado del centro. Son baratos y estaba en una zona con buen ambiente: Puerta de Venecia. Esas calles están llenas de bares baratos y de gente joven. Además allí los pubs, a partir de las 6 de la tarde (Tienen horario europeo para las comidas) se convierten en bares que dan de cenar. Por 7 € tienes una copa-refresco-cerveza-lo que quieras y barra libre de comida!! si si, una tradición que en España deberíamos copiar. Cuando tenga un bar lo haré. Es el happy hour italiano. Los pubs llenan sus barras de fuentes de toda clase de comidas exóticas: desde pasta, arroces asiáticos, cuscús, gofres, embutidos... Tú simplemente pagas de 6 a 8 € (nunca pagues más) te pides lo que quieras para beber y A COMER!! y luego aquí presumimos de tapas... la verdad es que no tienen nada que envidiarnos!

Después de cenar, tempranito nos fuimos al albergue, donde compartíamos habitación con 6 personas más. Allí conocimos mediante nuestro inglés chapurreado a Oggi, un chico de 24 años de Vancouver!! (Nada menos) que estaba viajando solo por Europa. Terminamos el día Marina, Oggi y yo tumbados en las camas hablando y pronto a dormir para aprovechar el siguiente día a tope!




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