19/3/15

Galicia día 1: Santiago de Compostela

(Sí, la fachada de la catedral en plena restauración)
El viaje a Galicia fue el último que hemos hecho y me quedé con las ganas de contarlo, sí! aunque ya os adelante esta lista de todo lo que podéis / debéis ver en Galicia: guía de las Rías Baixas.

No sabíamos qué lugar visitar este verano y Galicia tenía todas las papeletas. Nos alojamos en estos apartamentos que nos enamoraron al instante, no solo por lo cuquis que eran; tenían una situación perfecta. Y a partir de aquí todo se puso en marcha para organizar el viaje:

Llegado el día nos levantamos a las 4 de la madrugada, nos esperaban en el coche nada menos que 11 horas de viaje! Qué voy a contar que no sea aburrimiento hasta pasar Madrid, a partir de aquí la autovía ya era desconocida para nosotros. Entrados a Castilla y León me llamaban la atención todos esos pueblos medievales en medio de los campos que se veían desde la autovía, todos con su pequeña iglesia románica y su nido de cigüeña en lo alto del campanario. Fue chocante para mi (he visto poco mundo vale?) pero es curiosa de qué manera cambia tanto el paisaje en un país tan relativamente pequeño.

Se hizo la hora de comer y ¡ay dios, llevamos 9 horas de viaje, aún quedan 2! paramos en Ponferrada a comernos un bocadillo. Aquí ya se respiraba norte. La estación de servicio estaba rodeada de montañas verdes y hacía mas fresquito. Pero lo más curioso era los peregrinos que veíamos pasar andando con la concha de Santiago ¡estamos cerca!

Parada en Ponferrada para comernos un bocata


Santiago de Compostela, primera impresión

Y entonces llegamos a Santiago. Desde el coche me encantó, no llevamos ni 10 minutos dentro de la ciudad y yo ya me había 'enamorao'. Serían las ganas de llegar, con el buen día que hacía, con la cantidad de edificios bonitos que veía por las calles... encontramos fácilmente nuestros apartamos porque estaban justo detrás de la plaza del Obradoiro. Íbamos con las expectativas muy altas con los apartamentos y no nos decepcionaron ¿lo mejor? las vistas, siempre me enamoro de las vistas, mejor dicho, me enamoro de todo. Usamos nuestra primera tarde para echarnos una buena siesta para recargar las pilas de tantas horas de viaje y a las 6 de la tarde nos fuimos a la catedral a ver la misa del Botafumeiro. Después de tanto tiempo y ya estábamos ante la catedral de Santiago, en la plaza del Obradoiro!  No, no daba tiempo para alucinar ante esta estampa. Teníamos que entrar corriendo a la catedral a pillar sitio.

Vistas de nuestro apartamento
Plaza del Obradoiro
Catedral de Santiago de Compostela
¿Qué es eso del Botafumeiro?  es el icono que distingue a la catedral de Santiago (además de su belleza). Un incensario enorme que necesita a 8 personas para moverlo por la nave de la catedral con unas poleas. Esta peculiaridad solo se ve aquí en algunas misas especiales y esta tradición sigue desde la Edad Media, cuando los peregrinos llegaban con todos sus sudores y olores a la catedral. Era tal la peste que dejaban que tuvieron que idear alguna forma de ambientar la catedral.

Éramos más los turistas y peregrinos en aquella misa que gente local, y todos sabían a qué hora había que estar para pillar sitio. La catedral se abarrotó de gente y a penas podías moverte. A pesar de llegar 1 hora antes, tuvimos que quedarnos de pie y hacernos hueco entre los hombros de la gente para ver el espectáculo del Botafumeiro. Verlo de un lado para otro, con lo enorme que es, que parecía que iba a hacer un agujero en el techo de la catedral (varias veces ha salido volando así que poneos a cubierto!) fue emocionante.

Botafumeiro en la catedral de Santiago

Acabada la misa salimos por el lateral de la catedral a la plaza de Praterías. Había taaaanta gente que era imposible ver la catedral pero como nos quedaban 5 días allí, decidimos dejarlo para otra ocasión. Por es nos fuimos a callejear por el casco antiguo de Santiago. Entre turistas y más turistas, estudiantes, religiosos... todos dábamos alegría y ambiente a las calles muy agradable. Calles porticadas por las que pasear los días de lluvia, en las que los bares estaban pegados unos con otros, restaurantes llenos de marisco, tiendas de souvenirs... estábamos rodeados de cosas que no dejaban de recordarnos que esto es Galicia.

Praza das Praterías
Praza da Quintana
Rúa do Franco

¿Y dónde sentarnos para cenar? Era todo made in Galicia y por cierto, no muy barato (pero sí de calidad).  Pero joé, era la primera noche, el primer día... pues en la terraza que más nos gustó y un buen plato de pulpo a feira al canto para terminar el día. Pronto a descansar porque al día siguiente empezaban las rutas por carretera!

Siguiente día



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