21/3/15

Galicia día 2: Ría de Arousa y sus pueblecitos

Nos levantamos pronto para aprovechar el día y parece que el tiempo está un poco oscuro... y las calles mojadas!! ¿Se ha tirado toda la noche lloviendo? pues sí, parece que hoy nos toca llevar paraguas. Dejamos la ventana abierta para que entrase el frescor y olor a lluvia... (mmm que agradable) y preparamos un buen desayuno para tomar fuerzas. Pude captar este momento de árboles soleados desde el balcón del apartamento (entendéis por qué me enamoré de las vistas? )



Y empezamos nuestra ruta a poco menos de una hora de Santiago de Compostela: Cambados, en la ría de Arousa:

Cambados, la cuna del albariño; aquí se celebra la segunda fiesta del vino más antigua del país. Me reservo hablar de lo rico que está este vino en este post y me limito a contar nuestro paso por allí. Durante toda la mañana no paró de llover. Llegamos al pueblecito sin saber qué nos íbamos a encontrar, pero la primera imagen fue muy bonita, muy típica postal gallega. (Galicia sin lluvia... pues no es lo mismo no?) Paraguas en mano nos recorrimos las callejuelas empedradas prácticamente vacías (supongo que por el mal tiempo). Poco a poco nos iba dejando de gustar el pueblo, pues lo más bonito que vimos fue la postal de la ría de Arousa desde Cambados. Pero cuando optamos por comer e irnos a ver otro lugar, entonces encontramos en el centro una zona súper bonita de callejuelas antiguas de piedra, repletas de moho verde, el pazo de Fefiñáns, casitas con flores en las ventanas, y encima paró de llover y la gente empezó a salir a la calle. Así sí que daba gusto pasear por Cambados. Hicimos unas compras de licores y vino en una bodega (que las había a montones) y buscamos un restaurante para comer.

Cambados


Nuestro paso por Cambados había terminado mejor de lo esperado y pusimos rumbo en busca de la Illa de Arousa, a un cuarto de hora de Cambados y situada en medio de la ría con su nombre. Se une a tierra por un puente de 2 km que da unas vistas espectaculares a la ría. Solo por eso ya merece la pena visitarla. Hicimos una mini-ruta por el camino pero a penas había alguna casa, tampoco gente, nada de nada, así que decidimos quedarnos un rato a disfrutar del paisaje porque ¡empezaba a salir el sol! y el sitio lo merecía. Tiene el menor desarrollo urbanístico de la zona y montones de senderos y playas vírgenes para disfrutar. Qué mejor sitio que éste para hacer la digestión tranquilamente:

Puente que cruza a la isla de Arousa

El agua estaba taaan limpia y transparente... aunque por mucho bañador que hubiésemos llevado, no había quien metiese un pie al agua; estaba helada!! Así que nos limitamos a relajarnos tumbados en unas rocas y mirando a la ría y viendo las nubes pasar... suficiente. No perdimos más tiempo y de Illa de Arousa nos fuimos a la famosa Illa da Toxa, más conocida como la isla de La Toja. Este recorrido fue poco más de media hora, aunque la verdad que los recorridos se hacían tan cortos... ver el paisaje era demasiado entretenido. Parecía que cada distancia era de 10 minutos. Ya había salido el sol completamente y había dejado una tarde preciosa, una de esas tardes que recuerdas como: QUE TARDE MÁS BUENA HIZO AQUEL DÍA! De esas tardes que pasarán los años y aún recordarás como: aquella tarde... en fin (...). Estuvimos 5 minutos en O Grove si llega porque nos dijeron que allí no había mucho más que un paseo en catamarán para ver las rías, cosa que no hicimos por no decidirnos. Por lo tanto nos fuimos a la isla de la Toja. Esta isla está diseñada especialmente para el ocio y el turismo: hoteles, casino, campos de golf... pero todo eso que más da? tenía un paisaje inolvidable!

desde la isla de La Toja


Fuimos a la caza de la casa de Amancio Ortega, pero fíjate tú que estaba en una urbanización cerrada, qué cosas... yo que quería revisar buzón por buzón para dejarle un currículum para trabajar en Zara, pero no pudo ser. Así que nos conformamos con darnos un paseo por uno de los jardines de la isla y comernos un gofre en una terraza. 


Y para terminar con las excursiones de este día fuimos un rato a la playa de la Lanzada, a 5 km de la isla de la Toja. Esta playa además de ser otro paraíso del relax, también es famosa entre los surfistas. Nada que ver el tiempo oscuro y lluvioso con el que amanecimos al sol agradable de la tarde. Desde aquí y con estas vistas terminamos las excursiones por hoy:

Praia da Lanzada



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