27/3/15

Galicia día 5: Santiago y atardecer en A Coruña

Por fin un día tranquilo que no teníamos que madrugar. Una mañana soleada y desayuno sin prisas. Hoy era el día más tranquilo del viaje, un día relajado por Santiago de Compostela ¡Por fin vamos a ver la catedral y el pórtico de la Gloria! pero MEEEEC... el pórtico de la Gloria también estaba cubierto con andamios. Dios! me planteo seriamente que tengo que volver, qué mala suerte! nos dimos un paseo por dentro de la catedral, dimos un abrazo al apóstol Santiago (como dice la tradición) y después la recorrimos por fuera.

De ahí nos fuimos por una calle donde había montones de tiendas y todas te ofrecían que probaras su tarta casera de Santiago. Cada vez la tarta estaba más buena! y entre tanto trozo al final te pegas un buen almuerzo de tarta con unos trocitos de chocolate. Después de esta invitación... qué menos que comprar una (o varias) tartas.

Fuimos también a ver unos jardines y el Museo do Pobo Galego (en castellano pueblo gallego). Sinceramente no me pareció nada interesante. Muestra la historia del pueblo gallego con maquetas y otra clase de recreaciones pero... es para quien le interese, y no soy esa persona! 

Se hizo la hora de comer y mis padres se fueron a un restaurante a comer una mariscada. Con lo reacios que somos mi hermano y yo a comer marisco acabamos en un burguer. Lo confieso, estaba de calamares y pulpo a la gallega hasta las cejas! Tenía antojo de hamburguesa con queso, lechuga, ketchup... mmm!!!! terminamos antes que mis padres así que fuimos a buscarlos y allí estaba mi madre peleándose con las pinzas de un centollo, saltaban patas de cangrejo a todas las mesas de alrededor!! no le veo el glamour por ningún lado a eso comer marisco eh? Y aun así me atreví a pelar y comerme unos percebes brrrrrr!! sabía a mar! Los gallegos me matarán. ¿Qué diferencia hay entre comer percebes y masticar algas en la playa? Ninguna! 



Por la tarde, nos tomamos un batido en una terraza con vistas a la catedral y tras una buena siesta de un día muy perruno, como no era de extrañar, decidimos subirnos al coche y terminar el día fuera... pusimos rumbo a A Coruña. No nos movimos por la ciudad, nos quedamos en el faro de Hércules; un faro enorme y el más antiguo que existe todavía en funcionamiento. Allí vimos atardecer así que no podemos decir que conozcamos la ciudad, pero nos quedamos con un atardecer precioso, de los más bonitos que he visto!

Por la noche volvimos a cenar y pasear por Santiago y terminamos tumbados en el suelo de la plaza del Obradoiro, contemplando la fachada iluminada de la catedral (sí, todo muy bohemio!) o los andamios que la cubrían... La verdad es que era una sensación mágica y de la que al día siguiente (y último) nos costó desprendernos.

Playa de Riazor


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