28/7/15

CRUCERO MEDITERRÁNEO DÍA 3: NAVEGACIÓN




Otro día más que amanecemos en el barco, pero ésta vez toca navegación durante todo el día por lo que irá completo al 100%. Nos levantamos y nos fuimos a desayunar a tope para después darnos una sesión de gimnasio, pero que va. Ésta vez estaban todas las máquinas ocupadas y no parecía que nadie fuese a dejarnos un rato (es lo malo que tiene el día de navegación). Con las mismas nos volvimos al camarote pensando ¿Y ahora qué? ...

Mi ritual de cada mañana







Desorientados como cuando a las hormigas les cortan el paso, esos éramos nosotros. Nos salimos al balcón de nuestro camarote a ver navegar el barco y al fijarnos en el mar ¡sorpresa! vimos las sombras de varias tortugas marinas que nadaban a los lados. Vale, no es para tanto... ¡sí que lo es! también vimos unos cuantos delfines saltando muy cerca del barco! siento emocionarme así, pero no hay nada más bonito que ver animales salvajes en su hábitat natural! 

Tras ese momento de emoción, optamos por el camino fácil: a la piscina y a beber cócteles. El día empezaba a ser algo repetitivo y al ser navegación, había mucha más gente a bordo, pero eso sí, no hay punto de comparación entre pasar el día en un barco atracado en el puerto o navegando: sientes la brisa marina, mires donde mires solo te rodea el mar, el oleaje balancea el barco sutilmente, en ocasiones te hace perder el equilibrio (es divertido!) y lo mejor de todo, contemplar los mejores atardeceres en el mar.

Voy a aclarar lo del balanceo del barco. Mucha gente se pregunta si realmente marea. ¿El barco se mueve? Claramente, está en movimiento y navega sobre agua. ¿Se aprecia el movimiento? No, nada, al menos en cruceros tan grandes como éste. En el interior del barco te olvidas que realmente vas en barco. En las cubiertas, disfrutas de la brisa al ir en movimiento, nada más. Tal vez en barcos mas pequeños el contoneo se note más, pero no en barcos tan grandes como éste. ¿Marea? Para nada, en barcos grandes, si alguien se marea, seguro que es miedo psicológico. Mi familia y yo, que vamos dispuestos a todo, incluso a marearnos, nos llevamos pastillas para el mareo (no están de más no?) Pero no las necesitamos.

Como iba diciendo, los atardeceres son una de las cosas más inolvidables de las que podrás disfrutar en el barco. El mar regala un cielo despejado de colores anaranjados y rosas de la puesta de sol. Si el tiempo es de lluvia, disfrutadlo también. Haga el tiempo que haga, vivirlo desde ahí es único. Recuerdo una de las noches que veíamos una tormenta a lo lejos y los rayos se reflejaban en el mar y era alucinante!

Mi madre odia esta foto pero a mi me hace mucha gracia!


¿Y no os he hablado del salón principal del barco? ¡Si es lo más espectacular que tiene! Era la cena de gala ¿casualidad? que va. Es el día de navegación. Todos los pasajeros tienen el día libre para ir de compras a bordo, peluquería, etc, etc. La cena de gala consiste en una cena en la que todo el mundo va de gala, así de simple.  Pero mola que te cagas hacerse una foto de gala en las escaleras del gran salón: imagina varias escaleras en las que cada escalón está hecho con cientos de cristalitos de swarovski. La verdad que el barco es muy moderno y elegante a la vez. Al menos más elegante que mi hermano y yo en chancletas!


Y por último otra de las cosas más curiosas del crucero es la atención del pasaje. Sin que te des cuenta estás siendo vigilad@ para que no te falte de nada.  En cuanto te vayas de tu camarote tendrás a tus encargados de habitación ordenándola entera. No pasa nada porque te dejes una cartera o una tablet encima del escritorio. Hay quien piensa ¿me la robarán? aquí seguramente te ordenen hasta el cargador. A mi madre le emparejaron hasta los pendientes que se dejó por ahí tirados! Pero lo más curioso de todo fue esto: si eres ordenad@ y te da vergüenza que piensen lo contrario, ordena tu camarote antes de que lo hagan ellos! Así nos encontramos nuestro sofá cama y nuestros pijamas despues de la cena de gala ¡¡Sorpresa!! (No es que nos abrieran la maleta en busca de los pijamas. Cuando nos fuimos a desayunar por la mañana los dejamos tirados a saber donde, pero cuando volvimos, el camarote ya estaba limpio, ordenado y los pijamas desaparecieron. Por la noche el camarote apareció así) Y ésto fue todo. Al día siguiente tocaba la excursión a Túnez!



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