23/3/16

Andalucía día 2: Alhambra y la mezquita de Córdoba

Ya nos avisaron la noche antes que el viaje sería duro. Madrugar todos los días a las 7 y aguantar horas y horas de bus pero ¿merecería la pena? 

No importa que cenemos y nos acostemos pronto a dormir. Madrugar a las 7 de la mañana a nadie le sienta bien!! maldito teléfono despertador... era el más fuerte, aunque entre mi móvil y el de Moni teníamos 6 alarmas más. No habíamos deshecho las maletas para una noche así que tardamos poco en bajar y cargarlas en el maletero del bus y después desayunar "tranquilamente". A las 7 y media teníamos el desayuno en el hotel: unas mesas bien preparadas nos esperaban con croissants, leche, jamón, queso y tostadas... pero había un sector 'la zona prohibida' como nosotros la llamamos, con dulces y bollería de todo tipo que como imaginas, nuestro grupo lo tenía prohibido. La camarera no nos dejaba servirnos de esos platos así que nos organizamos de forma que mientras uno entretenía hablando a la camarera, los demás llenábamos un plato de donetes para el resto de la mesa. Sí, ya éramos todos lo bastante amigos jajaja

Desayuno en el hotel H2, Granada

De allí subimos al bus y fuimos a la entrada de la Alhambra. Cuánto tiempo sin pasar por la tentadora autovía de Sierra Nevada y encima se veía taaaan blanca... con el invierno tan seco que han tenido. Nuestra visita era a contrarreloj. A las 8:30 h. teníamos que entrar y a las 11 de la mañana ya teníamos que estar de camino a Córdoba. (Menos mal que ya pude visitarla no hace mucho sin prisas y a mi aire). Lo bueno que tuvo esta visita fue que teníamos nuestra propia guía. Aunque sé de memoria la historia de la Alhambra, nunca están de más esos detalles o algunas curiosidades que aprendemos. 

Fue una visita express al Palacio de Carlos V y los Palacios Nazaríes y sin embargo no pudimos ver la Alcazaba. Algunos se arriesgaron a ver los jardines de Generalife corriendo pero los valientes llegaron tarde al bus. Yo aproveché para visitar el baño ¡en la vida he ido tantas veces al baño en un día como este viaje!

Patio de los Arrayanes
Patio de los Leones
Patio del Partal

Pusimos rumbo Córdoba en el bus, nos esperaban unas 2 horas de trayecto así que llegaríamos para la hora de comer. Llegados a la ciudad nos llevaron a un restaurante bar Moriles Pata Negra. Comimos salmorejo con tortilla de patatas, carne con tomate y de postre un flan. Comida sencilla para gustarle a todo el mundo y a quien no que se aguante. Yo por ahora estaba comiendo bien, que era una de las cosas que más me preocupaban. Allí conocimos a 'la canaria', una señora muy simpática de Tenerife que después se unió a nuestro grupo VIP. Para entendernos, los VIP éramos los más molones del grupo, al menos para nosotros mismos jajaj; los que nos sentábamos al fondo del bus. Fue una comida agradable. Después nos fuimos Moni, Bea y yo un rato a tomar el sol a un parque (¿sobró tiempo para eso?) y perdimos al resto del grupo [2º pérdida]. Volvimos a la cafetería donde los vimos por última vez pero nada. Al final dimos con ellos en una carretera principal, menos mal que no llegamos tarde! 

El bus nos llevó a la orilla del río, donde dimos un paseo hasta llegar al Puente Romano y allí entramos al casco antiguo para visitar la Mezquita de Córdoba. Sencillamente impresionante. Una vez estás dentro ya no se ve el final. Es enooorme y los arcos que se repiten infinitas veces mires donde mires... deja con la boca abierta a cualquiera. Es algo que no se aprecia hasta que la ves de verdad. Córdoba no me parece la más bonita de Andalucía, sin embargo la mezquita es uno de los monumentos más impresionantes que he visto nunca, y eso que no le dedicamos el tiempo que me hubiese gustado. Hace 5 años estuvimos en Córdoba pero no recuerdo algunas cosas. ¡Tengo que volver por 3º vez!

Guadalquivir a su paso por Córdoba

Exterior de la Mezquita

Interior de la Mezquita


Tras la visita exprés a la mezquita, un viejete de estos con mucha cara nos ofreció hacernos de guía por 1 € por persona y vamos los tontos de nosotros y aceptamos. No es tanto, pero el viejete se llevo 30 €. Nos dio un paseo fugaz por el centro de la ciudad. Una visita de esas que no me gustan, de las que no da tiempo a hacer ni una foto, así que estaba deseando que terminase rápido... ¡yo quería tomar cañas!. Cuando nos dejó libres, unas cuantas fuimos a ver tiendas de souvenirs y el resto a una terracita donde nos esperaba el resto del grupo. Aunque piense que es una ciudad que se visita rápido, una tarde da para muy poco porque su casco antiguo es un laberinto encantador en el que perderse horas y horas. Volvió a ser una tarde perfecta con un sol perfecto, un lunes cualquiera en Córdoba. Está claro; tengo que volver con Mario unos cuantos días a perdernos por ese encanto de calles.




El trayecto de vuelta hasta Torremolinos, el segundo punto donde nos alojaremos, era de otras 2 horas y media, menos mal que me gustan los trayectos largos en bus. Era un hotel súper feo de 3*. Llegamos a la hora de cenar tan justa que tuvimos que dejar las maletas en consigna y corriendo al comedor que parecía la cafetería de un hospital y encima olía mal. Ya no me alcanza la memoria para decir lo que cenamos porque la comida aquí era siempre parecida y por lo general bastante mala. Las patatas fritas, unos taquitos de queso y pechuga a la plancha no falla. Y de postre cuajada con miel (¿te puedes creer que nunca había probado la cuajada?).

Moni y yo subimos a nuestra habitación en la 6º planta con vistas a la piscina. En realidad era antigua, fea y un poco deprimente. Nos dimos una ducha y descansamos una media hora. Si parecía que aquí acabó el día... el desfase siempre empezaba a partir de las 11:30 de la noche, cuando inocéntemente salíamos a tomar algo. Nos arreglamos y bajamos a la recepción del hotel donde habíamos quedado la mayoría de los VIP del bus (la parte de atrás): Moni, Bea, Natalia, Tomás, Juanvi, Raquel, Javi y yo. Nos fuimos andando hasta uno de los chiringuitos de la playa y me encantó. Yo pensaba que en Torremolinos solo había Imserso y resulta que en verano aquello es la p**** con cebolla! (qué expresión más fea) aunque un lunes... imagina la fiesta que podía haber. El chiringuito que se convirtió en chill out por la noche me encantó. Éramos los únicos del local pero aquí empezaron las risas y el cachondeo que ya se repitió todo el viaje. Llegamos al hotel a las 3 de la noche y al día siguiente teníamos que volver a madrugar porque tocaba visitar Sevilla. ¿Seríamos capaces de levantarnos a las 7 h.?

Habitación y baño del hotel Royal Costa 3*





un viaje de

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