10/4/16

Andalucía día 5: Mijas y Málaga

Aunque el despertador sonó más tarde que ningún otro día del viaje, nos costó levantarnos hasta tal punto que llegamos tarde y tampoco desayunamos. Llevábamos así como tres días durmiendo 3 horas por noche. Pero sí! fuimos capaces de levantarnos para ir a Mijas, aunque esta vez mucha gente se quedó en tierra, digo en el hotel. Quién lo diría: los más jóvenes y fiesteros, los que llevábamos la semana on fire fuimos los únicos que nos fuimos de excursión; éramos como los niños del colegio.

La distancia de Torremolinos a Mijas era solamente de 20 minutos. Acostumbrados a trayectos de 2 - 3 horas que eran ideales para dormir, esta vez no teníamos opción de recargar un poco las pilas así que lo primero que queríamos nada más llegar a Mijas era desayunar. Sin embargo al bajar del bus todos querían ver el pueblo ¿de dónde sacaban esa energía? 

- Os recuerdo que anoche estuvimos de fiesta, hemos dormido tres horas y vamos en ayunas!!

Pero nadie me hizo caso. Nos pateamos el pueblecito, pequeño pero muy cuco. Me recordaba bastante a Mojácar con sus casitas blancas, calles empinadas y estrechas, flores en las ventanas y muchas tiendas de artesanía y souvenirs. Un pueblo totalmente mediterráneo, sobre todo por sus vistas que eran de ensueño. Sin embargo nada tiene que ver con Ronda, será que soy más de interior y me tocó la patata.


Menos mal que el pueblo era pequeño y en menos de 2 horas ya habíamos recorrido la zona más turística. A mis compañeros no les quedó más remedio que ceder a mi propuesta de desayunar! a la 13:00 h. eso sí. Pero eso no me quitó mi antojo de chocolate con churros aunque para ellos fuese un apertivio. Qué bien me sentaron... 



Tras el aperitivo el bus nos llevó a Málaga ciudad para ir de tapeo. Allí nos esperaba el resto del grupo que ya nos sacaban varias tapas de ventaja. Las calles al sol se veían totalmente distintas a la noche de fiesta anterior. Se respiraba muy buen ambiente en la ciudad para ser un jueves y se notaba que en unos días contados celebran la Semana Santa. 

El jefe que es malagueño, nos llevó de tapeo por sus bares favoritos del centro (y entre tú y yo, las tapas de Granada son mucho mejores; al menos más baratas!). Eso sí, era comida muy buena. Además probé los callos; qué sensación más desagradable... era una mezcla de algo rico con algo que al tacto era asquerosillo, así que no volveré a comerlos. Después nos fuimos a otro bar 'cofrade' decorado con estampas de vírgenes, cristos en las paredes, cornetas, tambores y lo mejor de todo era la música, era las bandas de los pasos de Semana Santa!! curioso cuanto menos, pero es que estamos en Málaga y a solo 2 días de que empiecen las procesiones! y por cierto, las croquetas nada baratas, pero muy ricas y las cervecicas al sol ni te cuento!


Y cuando coges el punto y la risilla tonta entonces nos dijeron - Ale, ahora a visitar la Alcazaba! - Y no es broma. De repente nos fuimos a toda prisa con las croquetas en la mano a visitar la Alcazaba. Al menos veía algo nuevo ya que cuando vine con mis padres no llegamos a entrar. Sin embargo tampoco es gran cosa, aunque es barata. Es un intento de ser bonita como la Alhambra, aunque no le llega ni a los tobillos. Después de ver monumentos como el Alcázar, la Mezquita y la Alhambra ¿cómo nos traen aquí?. Ya de por sí era un día triste por ser el último y fue muy light. Un paseo muy breve por el centro y de vuelta al hotel.

'La Manquita' la catedral de Málaga

Interior de la Alcazaba

Interior de la Alcazaba

Teatro romano de Málaga


Era el primer día que no teníamos prisa para la ducha y arreglarnos. Hablé más de media hora con Mario por teléfono porque tenía todo el tiempo del mundo, qué placer. Después bajamos al comedor a cenar, qué triste. Y encima la comida fue la peor de todas las cenas. Solo comí patatas fritas. Al día siguiente cada uno volvía a su tierra y a lo mejor no nos volveríamos a juntar todos y tampoco teníamos ganas de fiesta. Nos quedamos en la cafetería porque había animación y concursamos los jóvenes del viaje contra los mayores. Luego nos tomamos unas cañas (también ilegales) y tristes nos fuimos a dormir. Los que venían del norte tenían que madrugar a las 4, pero menos mal que nosotras nos levantábamos a la hora de siempre y por fin esta noche no trasnochamos. Ya solo nos queda dormir y volver a casa.


un viaje de

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