6/5/16

Londres día 4: la primavera pudo con nosotros


El sol de la tarde anterior ya nos animó bastante para recorrer Londres con muchas más fuerzas que realmente no teníamos. Cierto es que fue el mejor día del viaje en relación dolor de pies - cosas que veíamos, pero eso hoy nos pasó factura. Hoy era otro día que andaríamos bastante, sobre todo porque queríamos recorrer el British Museum, a lo que más ganas le tenía, pero qué va.

Las noches cada vez eran peor por el dolor de piernas que llevaba, cada vez que me movía me despertaba del dolor. Nos levantamos a la hora de siempre pero era como si no hubiésemos descansado nada. El dolor era insoportable y las piernas no me respondían ¿cómo demonios aguantaríamos el día de hoy si aun no habíamos salido y ya quería sentarme? nos preparamos otra vez sándwiches para comer y nos fuimos.

Como seguía haciendo un día buenísimo empezamos a caminar hasta el British Museum. Recorrimos Oxford St. de punta a punta. Las tiendas estaban cerradas porque era domingo así que la calle estaba bastante tranquila y más aburrido se hicieron los 3 km hasta llegar al museo.

British Museum: Una vez llegamos empezó lo duro. Nada de sentarse a descansar; ese museo es de los más grandes del mundo y no era plan de perder tiempo pero ¿cómo? si no podíamos andar. La primera sala que vimos fue Islam. Tenía unas reliquias preciosas pero eso era incompatible con nuestro cansancio y deseo de sentarnos. Salimos de aquella sala y nos fuimos al hall principal, una cúpula de cristal enorme donde se encuentran todos los puntos de información, tiendas y cafeterías súper apetecibles, pero es que era todo tan caro... así que nos sentamos en unas mesas a comernos uno de los sándwiches y descansar. Entonces nos entraba remordimiento de cabeza: si estábamos en el British que tanto había deseado ver ¿cómo puede ser que estuviera sentada en un banco en vez de estar viendo cosas? nos pusimos en marcha y nos fuimos a la sala egipcia, con la segunda mejor colección del mundo por detrás de El Cairo.

Sala Egipcia, British Museum

La verdad que era impresionante la cantidad de estatuas que habían y lo bien conservadas que estaban para los miles de años que tenían. Otra de las cosas que me resultó chocante fue la poca protección que tenían y es que cualquiera podía tocarlas. Así fue como una familia (española tenía que ser) padre como fotógrafo, madre, hijo e hija fue a hacerse una foto con una de estas estatuas. Uno de los hijos se sentó encima y el resto la abrazaron.... WTF?!?!? un poco de educación por dios! las cosas de los museos NO SE TOCAN!!

Llegamos a la piedra Rosetta, la pieza estrella del museo expuesta en una vitrina y donde todos los niños se agolpan en primera fila para verla de cerca. Cuando dejan de verla simplemente se quedan en ese sitio para obstruir al resto de gente que hace cola detrás. Por supuesto los padres no están capacitados para decirles a sus hijos que si ya la han visto que se aparten, porque a veces, son los mismos padres los que se quedan molestando. Yo estaba demasiado cansada como para soportar a esa gentuza molesta ¡aaaajjjjjjjttttt!



Otra de las salas que me gustó porque no estaba tan masificada como Egipto fue Mesopotamia, además esa parte de la historia me encanta así que os la contaré un día de estos. La colección también era inmensa y allí estaba La leona herida, un bajo relieve chulísimo y muy especial. También es posible ver en este museo piezas originales del Ágora de Atenas: una cariátide del templo del Erecteion, los frontones originales del Partenón y las metopas. Increíble pero cierto, si vas a Atenas a ver las ruinas, que sepas que están incompletas porque las tienen los ingleses en el British. 

Sala Grecia, British Museum

A todo esto, no éramos capaces de ver dos salas seguidas sin descansar. Cada vez que cambiábamos de sala nos sentábamos y la veíamos sentados durante un rato. También vimos las salas de Sudamérica, África, Japón, Grecia, Roma... pero fue suficiente. Mis piernas pedían a gritos salir de allí y descansar.

Nos comimos los otros sándwiches y las cookies que teníamos reservadas de postre en la entrada del museo y después entramos en un Starbucks (reconozco que ha sido un caro y gran descubrimiento) a comprar un shortbread que ya os enseñaré lo que es porque es una delicia caída del cielo! en los Starbucks de España no los he encontrado.

British Museum

Nos fuimos a pasear por Covent Garden, que un día tan primaveral como el de hoy estaba lleno de gente, música, artistas... las tiendas abarrotadas, por no hablar de Apple Market, que no se podía ni entrar. Era ideal para entretenernos y descansar, pero no fue así. Pasamos de largo para ver de nuevo el Big Ben y la catedral de Westminster, cruzamos el puente con la poca energía que nos quedaba, como si fuésemos dos zombies, para ver la panorámica del parlamento desde el otro lado del río y con las mismas nos fuimos a Hyde Park a aprovechar lo que quedaba de tarde. Parecía que la primavera decía por norma aprovechar la buena temperatura y el sol de un domingo como aquel. Londres estaba intransitable!

National Gallery
Big Ben
London Eye y el Támesis
Puente y Westminster Palace
Westminster Abbey
St James's Park

Cuando llegamos a Hyde Park... os podéis imaginar una tarde tan perfecta? sin embargo no teníamos fuerzas ni para ir a comprar galletas. El parque estaba a tope. Familias y pandillas haciendo picniks, parejas en barquitas remando por el lago, turistas paseando, gente tomando el sol... esos éramos nosotros. Lástima que si te acostabas solo veías el cielo, pero oye, ¿y quien dice que no es otro lujo ver azul el cielo de Londres desde el suelo de Hyde Park? solo nos faltó una cosa para ser una tarde perfecta: las cookies!

Hyde Park

Así terminamos la tarde porque Dario se cansó y se empeñó en volver a casa. Aunque no terminamos de aprovechar la tarde en Hyde Park como me hubiese gustado, al menos descansamos en el piso y por la noche salimos a cenar por el centro. Fuimos a una hamburguesería muy extendida allí en Londres llamada Five Guys, aunque era mucho mas cara que la cena de la noche anterior y en general bastante peor calidad. Definitivamente comer o cenar por Londres es súper caro. Este fue mi menú por nada menos que 11 £ (13 €) que mierda verdad??


Y esto fue todo. Milagrosamente pudimos volver a pie a casa de Dario, pero eso nos pasaría factura al día siguiente...
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2 comentarios:

  1. Yo tuve ese terrible dolor de piernas del que hablas en Roma. Hacía muchísimo calor y yo iba con sandalias planas y de tanto andar me pasó lo mismo, por la noche no podía dormir del dolor. Al día siguiente compré otro calzado mejor para caminar y un spray calmante en una farmacia pero ya era demasiado tarde... el mal estaba hecho y veía las estrellas caminando. Fue un horror, pero no por eso paré!! Las ganas pudieron más que mi dolor. Sigo enamorada de tu fotografía!!! Que fotos tan bonitas!!!

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    1. Jajaja pues yo empiezo a pensar en que hay que administrar las energías para no llegar hasta ese punto xq es una pena y ¡es horrible! y las fotos... la cámara es casi una extensión de mi cuerpo jajaja me alegra que te gusten :) gracias por el comentario,
      un besote!

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