24/11/16

Budapest día 1: el comienzo de nuestra primera aventura extranjera juntos!


Todavía sigo con los enormes bostezos de no haber dormido ni descansado bien. Llegamos a casa anoche, justo a las 12 y hoy me he levantado para ir a clase; eso sí, no he conseguido llegar a primera hora ¡si es que todo no puede ser!

El viaje estaba planteado de una forma un poco rara en la que gastaríamos bastantes energías para ahorrar 'algo' de dinero, y realmente no se hasta qué punto era necesario. Probamos otros transportes que no conocemos como el tren Ave y nos movimos de Atocha a Barajas... sí, ésta vez nuestro viaje a Budapest hizo hasta escala en Madrid. Lo siento por mi querido Mario que dimos vueltas como moribundos, de un lado para otro hasta dar con un indeseable rincón de aeropuerto para dormir. De ello hablaré en otro post más específico porque aquí estoy para contar nuestra inolvidable aventura. 

Como nuestro vuelo salía en la madrugada de domingo desde Madrid, tuvimos que pasar la noche allí y por eso nuestra aventura comenzó el sábado por la tarde. Quedé para tomar café con Marina antes de irme y desconectar un poco de todos los preparativos porque llevaba la cabeza hecha un bombo entre tanto examen y el viaje. Mario se quedó en casa con su padre terminando de prepararse la maleta. 

Llevábamos el tiempo perfecto y justo para que no sucediese ningún contratiempo, sin embargo llegamos tarde a la hora de coger el tren cercanías y por cuestión de segundos casi lo perdemos. Es más, lo hubiésemos perdido si no fuese porque nos subimos al tren sin billete. En cualquier otra escapada hubiera pasado el revisor, nos hubiese pillado y nos hubiese puesto una multa de 50 €, pero en este viaje el karma nos dio un respiro y nos libró de disgustos.

Sábado preparando la maleta y de camino a Madrid en Ave
Llegamos a la estación de tren de Alicante completamente de noche, hicimos un poco de tiempo en la puerta de la estación y por fin subimos al Ave, que conecta Alicante y Madrid en 2 horas y media. La gente habla maravillas de lo cómodo que es este tren, pero la verdad no me pareció nada del otro mundo; al menos comparado con el Euromed, aunque sí que teníamos enchufes para cargar móviles, conetectar tablets, portátiles... y bueno, que en 2 horas ya estamos en Madrid. El camino se pasó muy rápido entre risas e intentos de estudio (sí! hasta me llevé los apuntes), me cundió poco pero algo hice. 

De Atocha nos fuimos al aeropuerto (en otro post os cuento cómo hacerlo) y allí hicimos noche junto con las decenas y decenas de personas en la misma situación. Las horas pasaban muy despacio, fue una noche mala, pasamos frío y no conseguimos dormir, mientras que los veteranos iban bien equipados con sus sacos de dormir y sus mantas. Rocaban tan plácidamente... y por fin se pasó la noche, facturamos la maleta a las 4:30 de la madrugada y nos tomamos un café carísimo en una cafetería justo antes de despegar rumbo Budapest a las 6:55 h.


Mario pasó una semana bastante mala por los nervios del avión pero el vuelo fue bastante tranquilo y lo llevó bastante bien. Yo ni opino; las tres horas de vuelo las pasé durmiendo así que recuperé algo de energía, menos mal. El avión aterrizó a las 10 de la mañana de domingo en Budapest y salimos a pie por la pista ¡ya estamos en Hungría! ...Todo era tal como lo imaginaba: gris, niebla, árboles y muchíiiiisimo frío, un frío que ni sabíamos que existía por lo que rápidamente fuimos a refugiarnos al aeropuerto.

Aeropuerto de Budapest
Podéis llamarme ignorante, pero había escuchado malas cosas sobre este país y tomé muchas precauciones protegiendo mi equipaje y la mochila. Nada más salir a la zona de llegadas, decenas de personas esperaban a pasajeros de nuestro vuelo y sentí una especie de incomodidad al 'no saber qué hacer ahora mismo', dónde ir o incluso no saber si sería capaz de entenderme con la gente de allí con mi inglés chapurrero, pero fue cuestión de segundos. Recogimos nuestra maleta facturada y nos dirigimos al mostrador de información turística para coger un mapa callejero de Budapest, después fuimos a otro mostrador donde vendían los tickets de transporte y nada más salir nos esperaba un autobús que nos acercaba a medio camino de la ciudad.

Teníamos la idea preconcebida de que los húngaros eran bastante ariscos y la primera impresión que nos llevamos fue bastante peor. El autobús que nos llevaba a la ciudad estaba aparcado, vacío y con la puerta abierta. Parecía que el conductor estaba esperando que subiese gente así que Mario subió. De repente el conductor empezó a gritarle cosas en su idioma y seguidamente cerró las puertas atrapando a Mario ¿?¿?WTF?!?!?!... otro señor más agradable, al ver que no entendíamos lo que había pasado, nos explicó que el bus tenía una zona para bajar a la gente y otra para subir.

Atentos a cualquier detalle curioso que nos llamase la atención desde la ventanilla del bus, nada nos pasó desapercibido. ¿Cómo explicarlo? todo era muy distinto a lo que conocemos aquí; como si fuesen 10 o 15 años atrasados en el tiempo. Los edificios eran muy antiguos y la infinidad de casas que se veía de camino a Budapest eran de arquitectura tradicional húngara que parecían como viejos ranchos. La imagen era muy rural para estar tan cerca de la capital, pero eso era lo que andábamos buscando, verlo todo.

También conocimos a una pareja de franceses muy simpáticos que nos explicaron dónde teníamos que coger un tren para llegar al centro. El tren era una antigua cacharra de metal de los años 60 que hacía el papel de tren y metro y nos metía de lleno en el ambiente antiguo de Hungría. Nos llamó la atención lo diferente que es el húngaro de cualquier lengua que conocemos, cuando nombraban las paradas del metro por los altavoces. Detalles tan 'tontos' son los que he terminado trayéndome de recuerdo: la voz y el tono del hombre que anunciaba las paradas de esta línea y la mujer que decía las líneas del centro: KlinikakDeàk Ferenc TérKöbanya-Kispést y Blaha Luzja Tér ya las recuerdo como si hubiésemos vivido allí.

Así fue cómo iniciamos el viaje a este 'desconocido' país del que muy poco sabíamos antes de empezar a sentir la curiosidad de visitarlo. En el siguiente post os contaré nuestras primeras andadas por la capital húngara y la guinda del pastel/viaje: nuestro primer hotel 5* categoría Lujo!! no te lo deberías perder :) nos leemos!

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