19/11/17

Londres día 2: disfrutando del frío y la Navidad

A las 8 de la mañana ya estaba mi padre tan enérgico como siempre avisando de que era la hora de levantarnos y bajar a desayunar. Nosotros en cambio nos lo tomamos con calma. Comprobamos que no había sol y era un día triste típico londinense, teníamos que comentar tranquilamente que se pasaron con la calefacción y casi nos asfixiamos en mitad de la noche; yo dormí completamente destapada, y en contraste con el frío que hacía en la calle... lo íbamos a pasar mal al salir.



Bajamos a desayunar por esas estrechas escaleras de moqueta hasta el "comedor" que no era más que una pequeña sala subterránea con unas mesas corridas tan pegadas unas de otras que era imposible moverse. Sí, ahí teníamos que desayunar pero ¿y qué? estábamos alojados en el centro de Londres que ya es bastante pedir... jajaja.

Terminado el desayuno salimos a la calle y el frío fue como un guantazo seco en toda la cara. Lo primero que íbamos a hacer esa mañana era visitar la Abadía de Westminster y por la tarde pasear por Candem. Nos dimos un largo paseo por este barrio que de primeras parece bien bonito alto nivel y tal, pero que al final se hace aburrido porque todas las calles son iguales, excepto cuando te encuentras una iglesia medieval gótica oscurecida por la humedad que la envuelve en ese aire tan misterioso.


Llegamos a la Abadía y nos encontramos con que estaba cerrada porque ese mismo día había no se que tipo de acto y estaba cerrada al público. Chasco total, nos tocó reestructurar los planes y decidimos pasear por Hyde Park aunque el día no acompañaba mucho, y después irnos a Camden a comer y dar otro paseo por allí.

Para ir a Hyde Park, además tuvimos que cruzar St Jame's Park y todo Green Park, total que cuando llegamos a Hyde Park ya estábamos hartos de jardines, patos y ardillas. Además en esta época del año los jardines no tenían ni punto de comparación a cuando fui la primera vez en primavera. Imagino que verano sea igual o mejor, pero este frío que hacía pelaba, los árboles no tenían hojas porque estaban en el suelo medio podridas por la lluvia y no había forma de que saliese el sol. Si hay algo que de verdad le da encanto a esta ciudad en invierno es la decoración de Navidad y algo que descubrimos después en Hyde Park: Winterwonderland!

Como su nombre indica, el maravilloso mundo del invierno nos dejó tan sorprendidos que mi hermano y mi padre se empeñaron en entrar a verlo, pero su encanto se multiplicaba por diez cuando se hacía de noche así que decidimos esperar e irnos mientras a conocer el barrio de Camden.


Después nos fuimos en metro a Camden en busca de las extravagancias más exageradas de todo el mercado y era tal cual lo recordaba: ni los días encapotados por las nubes apagaban los colores de las casitas o evitaban la masificación de gente. Calles abarrotadas, música, una tienda tras otra, olor a cualquier comida irreconocible... señores papás: esto es Camden!

Mi madre y yo + tiendas de souvenirs... tanto estímulo visual era inevitable que entrásemos y perdiésemos el control escogiendo llaveritos, imanes, sudaderas... si es que estábamos en nuestra salsa y obviamente, alguna que otra cosa cayó. Eso sí, nada fuera de lo común a pesar de que este mercadillo sea conocido por sus extravagancias.



Avanzamos en dirección a los puestos de street-food como si fuésemos siguiendo el olor a comida. Yo ya conocía Camden de mi otra visita, pero esta vez fue como re-descubrir la zona de 'restauración'. Me era inevitable pensar en Mario y la de cosas ricas de cualquier parte del mundo que se estaba perdiendo y es que la zona de comida es quizás lo que más llamó mi atención. Un gran mercado con pequeños puestecillos de comida de cualquier parte: Venezuela, Italia, Vietnam, Tailandia, Colombia, Hungría, Méjico, Turquía, Marruecos, China... además vas observando los puestos para escoger dónde comer y con suerte te van ofreciendo para que puedas ir degustando y así sea más fácil elegir. El lado negativo (no iba a ser todo tan bonito, y además es Londres!) es que no por comer en la calle sale barato. Desde luego más barato que un restaurante sí que lo es... pero un simple plato de comida (sin bebida) puede costar 8 - 9 € y reza para encontrar un sitio donde poder apoyar el plato y comer tranquilo (ya sea sentad@ o de pie). Recuerda buscar primero un sitio donde sentarte, que alguien lo guarde y otra persona que vaya a hacer cola y comprar la comida. Solo así podrías "asegurarte" de comer sentado.

Mi hermano no salió de la rutina y probó la pizza del puesto italiano, pero en su defensa dice que estaba deliciosa. Mis padres y yo en cambio optamos por un pad-thai, plato típico tailandés que mis padres probaron por primera vez y les cautivó. Por cierto, conseguimos comer sentados tras un buen rato esperando a que alguien terminase y se fuera.

Después nos fuimos a tomar un café a Starbucks. Creo que ya os confesé esa tradición que estoy forjando de ir a un Starbucks en cada viaje para descansar, usar el baño, conectarme a Internet y disfrutar de un frappé bien rico. Lo sé... Starbucks debería de pagarme por decir estas cosas, en vez de decir que no tiene el mejor café del mundo, que valen ¡4 €! y que cada vez el wifi les funciona peor.

Para hacer tiempo antes de volver a Winterwonderland, aprovechamos para ir a Harrods, una visita obligatoria, ya que no es un simple centro comercial sino uno de los más bonitos y lujosos del mundo.

Aun era no más de media tarde cuando ya estaba casi de noche al salir de la boca del metro. Un viernes cualquiera era peor que una tarde de Navidad por Preciados, pero a mi madre y a mi todo eso nos encanta!! artistas tocando música por las calles, todo lleno de decoración y luces de Navidad, mucha, mucha gente... hacía que te olvidaras del frío. Además por fin pude ver Harrods iluminado ya que en mi viaje anterior fui a las nueve de la noche y habían apagado ya la iluminación (chasco).


Y al igual que me pasó con Camden, redescubrí este lugar. Reconozco que odio este tipo de excentricidades cuando están tan lejos de nuestro alcance. Veo unos zapatos preciosos que cuestan 350 € y entonces me acuerdo de lo pobre que soy y me pongo triste. Es broma, pero prefiero ver unos zapatos de 35 € preciosos y comprarlos jajaja. Aun así es un lugar que merece la pena y recomiendo sí o sí, por lo curioso, bonito, elegante que es. Como siempre lo que más me llama la atención es la zona de comida, que presentan cada producto de manera tan delicada que casi parecen perfumes! no hay nada más chic que regalar una caja de bombones de Harrods... pero claro, así valen los dichosos bombones. Por no hablar de la verdadera sección de perfumes o complementos, muebles, zapatos... es una locura. Para que os hagáis una idea: una lámpara de cristal de murano por £ 15.000.

La verdad es que la primera vez que vine a Harrods estaba taaaan cansada y me dolían tanto las piernas que no lo disfruté. Esta vez hasta dimos con la famosa 'sala egipcia'.


Después fuimos a Hyde Park para ver por fin Winterwonderland y fue la mayor sorpresa de todo el viaje. La verdadera razón por la que debes venir a Londres en Navidad es esta, un impresionante mercadillo navideño típico del centro de Europa, casi más auténtico que los originales. Atracciones de feria más típicas de un parque de atracciones, casetas de madera de la Baviera, carne a la brasa y mucha cerveza, puestos de dulces y gominolas, árboles de navidad, pista de patinaje sobre hielo digna de una postal navideña...

Era como una fantasía, como el sueño de un niño, como un Disneyland pero real. Solo en recorrerlo tardamos 3 horas pero me hubiese encantado subir en cualquiera de las atracciones o haber patinado sobre hielo. Cenamos en una de esas casetas de madera unos perritos con una salchicha alemana enorme y unas patatas fritas. Hacía tanto frío que ni siquiera nos quitamos los guantes para comer y además nos dieron 4 servilletas contadas. Adivina cuánto nos costó la cena entre los 4... más de 50 €.

Entre el disgusto y que empezó a llover nos fuimos sin ponernos los patines de hielo y a las 10 de la noche ya estábamos en la habitación del hotel. Era pronto pero la noche anterior nos retiramos tarde, y como estábamos todo el día fuera nos sentó de lujo retirarnos. Lo mejor era la sensación de calor al entrar al hotel, el poder deshacernos de todas chaquetas, gorros, guantes, bufandas etc...

Noche tranquilita y a dormir para aprovechar el último día siguiente :)







1 comentario:

  1. hola, nueva seguidora; felicitaciones por blogs y publicaciones; aquí el último publicado por mí: https://ioamoilibrieleserietv.blogspot.it/2018/02/segnalazione-serie-la-principessa-degli_15.html
    si quieres, te espero como lector fijo (encuentra el blog también en Facebook y Instagram como: ioamoilibrieleserietv)

    Gracias

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